«Las organizaciones mundiales de seguridad alimentaria surgieron por la presión legal y comercial de la acción de los consumidores tras los escándalos alimentarios. Las auditorías de seguridad alimentaria comprueban los sistemas de gestión, otorgan certificaciones, evalúan el estado de las instalaciones y los productos y confirman el cumplimiento legal.
El procedimiento de auditoría incluye una inspección in situ con una evaluación visual de todo el proceso de fabricación.
El proceso formal de auditoría fue desarrollado por primera vez por el British Retail Consortium (BRC) en 1996 para que los minoristas pudieran compartir información y cooperar. Las normas respondían principalmente a la necesidad de cumplir los requisitos legales. Ayudaban a los minoristas (sobre todo cadenas de supermercados) a cumplirlos, pero también son un elemento clave para proteger la salud de los consumidores. Los minoristas están legalmente obligados a tomar todas las precauciones razonables y a actuar con la debida diligencia para evitar problemas. Esto incluye la necesidad de verificar periódicamente los procedimientos y las normas de higiene en las instalaciones de producción.
La creciente globalización del suministro de alimentos aumentó la necesidad de normas aceptadas internacionalmente y dio lugar a la creación de la Global Food Safety Initiative (GFSI) en 2000. Al integrar los sistemas locales en la GFSI (p. ej., BRC, IFS, FFSC 2200, SFQ), los proveedores pueden realizar una única auditoría y obtener así la aprobación de varios clientes minoristas. Los procesos de seguridad alimentaria se comparan con una referencia común, lo que da credibilidad y garantiza a los clientes que se ofrece el nivel certificado de seguridad y calidad alimentaria, sea cual sea su origen.»
Le pedimos que dedique un par de minutos a leer el texto anterior. Estamos seguros de que explica en qué consisten las auditorías y por qué sus procesos de producción se ven cada vez más sometidos a ellas. Una vez entendida esta tendencia, es fundamental tomar conciencia, porque los auditores están formados para aplicar las normas del sector, que cada año son más estrictas. Los controles de los niveles de higiene en las fábricas de alimentos también se están volviendo inflexibles. Volta es el principal fabricante y diseñador mundial de bandas transportadoras higiénicas. El material que producimos es homogéneo y, además de
cumplir los requisitos de las auditorías, resulta económico de instalar y utilizar.
Permítanos plantearle una pregunta: ¿se han señalado sus bandas como punto débil en una auditoría reciente? Si ha tenido este problema, tanto si utiliza actualmente bandas de tejido (de capas) como modulares, el material Volta es la mejor solución para una mejora higiénica de la mayoría de los transportadores de alimentos.
Si no ha tenido estos problemas, ¿puede permitirse ser complaciente e ignorar este tema sabiendo que la próxima auditoría podría exigir un cambio? ¿Por qué esperar a que ocurra? Sea proactivo. Imagine recibir una auditoría negativa sin saber siquiera cómo elegir el tipo de renovación adecuado y el tipo de banda que reduzca los costes. Las inversiones realizadas con prisas y bajo presión suelen suponer un coste adicional y obligan a hacer las cosas dos veces. Apueste por el mantenimiento preventivo y pruebe ya la tecnología de vanguardia de Volta. Dé tiempo a su equipo de calidad y a su personal de mantenimiento para aprender a trabajar con esta tecnología. Saldrá ganando: ahorrará hasta un 50 % en costes de limpieza, agua y paradas, y mejorará los recuentos bacterianos y la vida útil de los productos.
Las bandas de tejido y modulares que sustituimos en las fotos anteriores estaban certificadas como «de grado alimentario». El grado alimentario ya no es suficiente: lo que cuenta es el rendimiento, no la certificación. Para Volta, un «rendimiento prolongado de la banda» significa un «rendimiento higiénico prolongado de la banda».